Cuando la vida me presentó razones para llorar busque ayuda en quienes creí tener conmigo, en quien creí tener; ese alguien me contesto: demuéstrale que tienes mil y una razones para sonreír
Hoy lloro por ese alguien y por más que busque razones, por más que de vueltas pensando y buscando una solución para no pensar y limpiar las lágrimas de mi rostro, no encuentro nada. ¿Por qué influye tanto en mí?

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